AUTORES

DRA. CLAUDIA ELIZABETH HERNÁNDEZ ARRIAGA

DRA. MARIA CONCEPCIÓN HERNÁNDEZ ARRIAGA

LIC. EN ESTOMATOLOGÍA, UAM-XOCHIMILCO

ASESOR: DR. RUBEN PERERA LEZAMA

PROFESOR DE TIEMPO COMPLETO UAM - XOCHIMILCO, COORDINADOR DE ESTOMATOLOGÍA Y CIRUGÍA MAXILOFACIAL ZONA 4 IMSS

SINDROME  DOLOROSO  MIOFACIAL

INTRODUCCIÓN   

El  Síndrome  de  disfunción  y  dolor  miofacial  hoy  en  día  es  el  más  frecuente; y  es  complicado  rastrear  sus  vías  propioceptivas, sensitivas, sensoriales, psíquicas  y  reflejas  al  afectarse  la  red  de  los  pares  craneales V, VII, VIII, IX y X, con  sus  asociaciones  simpáticas  y  parasimpáticas. Dicha  situación  provoca  fenómenos  de  alteración  al  sentido  cinético  del  equilibrio  y  conducción  de  impulsos  dolorosos  que  varían  en  intensidad, duración y  localización.

Este  síndrome  de  disfunción  dolorosa  miofacial  se  caracteriza  principalmente  por  dolor  y  disfunción  en  el  territorio  de  la  articulación  temporomandibular  y  la  cara. Aunque  en  los  últimos  años  se  propusieron  muchas  teorías  sobre  el  origen  de  este padecimiento, hace  poco  se  describió su  verdadera  índole  y  su  terminología. Costen  sostenía  que  el  dolor   nacía  de  la  presión  sobre  la  cuerda  del  tímpano  y  nervios   auriculotemporales, o  cerca  de  ellos.

            Los pacientes presentan cuatro grupos de síntomas principales

·        Dolor en la región de la articulación temporomandibular

·        Sensibilidad muscular

·        Apertura  limitada o desviación  de  la  mandíbula, y

·        Chasquido  en  la  articulación  temporomandibular, la cual  es producida por fatiga y espasmo de los músculos de  masticación a consecuencia de la tensión emocional y desarmonías oclusales.

Llegar  al  diagnóstico  diferencial  del  dolor  facial  es  el  más  difícil,  ya  que  el  dolor  es  un  fenómeno  sensorial  específico y  subjetivo. El  dolor  puede  originarse  en  el  músculo, articulaciones,  dientes  y  estructuras  bucales, oídos, e incluso en las glándulas  salivales. La palpación con los dedos suele ser de gran  ayuda  diagnóstica, al  revelar   la  presencia  de  músculos  en  espasmo y  áreas  dolorosas  en  los  alrededores.

Si el  síndrome tiene una base psicofisiológica, su  tratamiento  es  conservador  y  consiste  en  analgésicos, relajantes musculares, tranquilizantes, asesoramiento psicológico, buena relación  entre odontólogo y paciente, placebos y compresas  calientes.

SÍNDROME  DE  DOLOR  MIOFACIAL

Las   áreas  dolorosas  dentro  de  los  músculos  se  designan  con  frecuencia  como  “áreas  desencadenantes” y  los  síndromes  asociados con  ellas  reciben  el  nombre de  “síndromes  de  dolor  miofacial”. En  la  mayoría  de  los  casos, el  factor  desencadenante  es  el  movimiento  que  estira  los  músculos  que contienen  los  focos  anormales  de  dolor, espasmo y  dolor  ininterrumpido.

Los  espasmos  musculares  son fenómenos  bastantes  comunes  que  se  definen  como  contracciones  involuntarias  de un  músculo o grupo de músculos. La  magnitud  abarca desde el  pellizco simple de  una   pequeña  fibra  en  un  músculo, hasta contracciones  dolorosas, intensas  (calambres)  que  afectan  la  mayoría  de  las  fibras  de  uno  o  más  músculos.

Los  espasmos  pueden  ser  intermitentes y repetidos (mioclono) ó continuos  (miotono)  y  su  frecuencia  varía  mucho.

            El  estiramiento  de  músculos  tensos  es  el   mecanismo  más  común  que  precipita  el  espasmo. Las  áreas  desencadenantes  y  las  zonas  de  irradiación  representan  un  problema  en  el  síndrome  miofacial  que  afecta a los   músculos  masticatorios. Posiblemente  por  causa  de  su  relativa  pequeñez  y  su  contextura  compacta, no  nos  fue  factible  determinar  las  áreas  de  dolor  reflejo  y  las  zonas  de  irradiación  con  la  misma  precisión  que  en  otras  partes  del  cuerpo.

DOLOR   FACIAL   Y    DE   CABEZA

            El dolor facial y de cabeza, afectan tanto física como emocionalmente. Han de considerarse siempre como síntoma de advertencia de una alteración que afecta inicialmente la cabeza y la cara, pero puede abarcar otras  partes  del  cuerpo. Los orígenes del dolor de cabeza y facial, según su orden de frecuencia son:

1)      Dientes  y  estructuras de  soporte.

2)      Senos  paranasales.

3)      Oídos.

4)      Cefaleas.

5)      Síndrome de dolor y disfunción temporomandibular.

6)      Glándulas  salivales.

7)      Neuralgias  atípicas.

8)      Neuralgias  trigéminas.

DOLOR   DENTAL  O   BUCAL

            El  dolor  facial  nace, con  mayor  frecuencia   con   enfermedades   de  los  dientes   y    sus  estructuras  de soporte;  la  cual   es  causada  y  originada   en  la   pulpa  dentaria  y,  de  manera  secundaria,  en  las  membranas  periodontales.

            Con menor  frecuencia, el   dolor  dentario  o  bucal  es  consecuencia  de  traumatismos  directos   o  una  variedad  de  enfermedades  locales  y  sistémicas.

ALTERACIONES   NEUROLÓGICAS   Y   MUSCULARES

           

            Casi  todas  las  alteraciones  neurológicas  incluyen disfunción  muscular. Su diagnóstico se establece sobre la base  de la  historia clínica, el examen físico, la utilización de ayudas diagnósticas por parte del médico.

            Las causas de disfunción mandibular son:

1)      Parálisis  de  Bell.

2)      Traumatismos.

3)      Accidentes  cerebrales.

4)      Abscesos  cerebrales.

5)      Poliomielitis.

6)      Enfermedad  de  Wilson.

7)      Enfermedad  de  Parkinson.

CLASIFICACION  DE  LA  DISFUNCIÓN  TEMPOROMANDIBULAR

            Los  movimientos ejecutados por los cóndilos implica que éstos puedan ser dañados en alguno de los trayectos en  la   cual se desplazan. Como sabemos, la oclusión no tiene las características que exige la oclusión orgánica, la  mediotrusión  se  verificará con graves problemas dentarios  que ocasionan una disfunción del sistema gnático.

El espasmo muscular es la secuela de limitación y desviación mandibular,  por  un  lado,  y   el   chasquido   articular  con o sin dolor,  por otro marcan la  iniciación y establecimiento de una disfunción temporomandibular. La disfunción cráneo-cérvico-temporomandibular aparecen dentro de  una clasificación que  se  agrupa  como clase 1.

CLASE 1

 

            El  término  reumatismo  muscular  engloba  todas  las   manifestaciones  de  dolor,  espasmo  y  rigidez  cuyo  asiento  primordial  son  los  músculos, sus  ligamentos, aponeurosis,  sin  inflamación muscular (miositis) y  degeneración  de  músculos (distrofia  muscular). El  dolor   propio  de  la  afección  suele  ser  sordo, pero  puede  ser  intenso   y   agravarse  como  consecuencia  de  las   parafunciones. El  reumatismo  muscular  puede  causar   dolor  intenso, y a  la  exploración    física  se  suele  encontrar  aumento  de  volumen  (hipertrofia)  de  los   músculos  afectados,  además de dolor  a  la  palpación. Otro  factor  importante  es  la  tensión  emocional, que  con  su  mecanismo de defensa causa  espasmo  muscular;  y  éste a  su vez, dolor mismo que aumenta según la intensidad de la tensión  y  contractura.

            SIGNOS   Y   SÍNTOMAS:

1) Dolor en  y/o alrededor de las articulaciones.

2) Dolor  muscular  a   la  palpación.

3) Oclusión  no orgánica (fuera  de  relación  céntrica).

4) Chasquidos  articulares.

5) Parafunciones  (apretamiento  y/o  bruxismo).

6) Stress  emocional  y/o  físico.

7) Cefaleas persistentes.

8) Apertura  mandibular  limitada.

9) Desviación   mandibular.

10) Dolor  o  molestias  unilaterales.

11) Afecta  a  mujeres.

12) Sin  limite  de  edad.

13) Dolor   al  comer, hablar, bostezar, estornudar.

14) Oclusión  alterada  por  prótesis, ortodoncia  o ajustes  oclusales  mecánicos.

15) Distancia interoclusal  inadecuada.

16) Dolor  referido  a  otras  zonas.

TRATAMIENTO

            Aunque   la  etiología  es  diversa, el  tratamiento  es  común  para  todas  las  clases  de  disfunción. El  paciente  deberá establecer de inmediato una dieta  blanda  complementada. Se  prescribirán  analgésicos, relajantes y  antiinflamatorios  para   eliminar   el  dolor   y  el   espasmo  muscular.

La  analgesia se logrará a partir de acetilsalicílico, y el relajante muscular mediante las Benzodiazepinas: Diazepam  y  Medazepam.

También se indica terapia física: Calor húmedo directamente en  la  región  articular, ejercicios musculares (cuando no  presente dolor), vibrador  en  los  músculos  afectados. Es  indicado  realizar como medida  terapéutica  la  realización de  una  guarda  oclusal,  siguiendo  los   lineamientos  de  la historia  clínica.

COMENTARIOS

El  síndrome  del  dolor   miofacial  resulta  de  la  pérdida  de  la  capacidad  adaptativa  del  individuo   bajo  una  variedad  de  tensiones  emocionales  y  físicas  e  incluso  la oclusión. El   diagnóstico  oportuno  se  alcanza  mediante  una   historia  clínica  minuciosa  y   un  examen   físico  que  debe    englobar  tanto  signos  y  síntomas  psicológicos;  el  tratamiento  debe  llevarse de  manera básica, con  consideraciones del estado emocional del  paciente  y  su  oclusión  y  es  importante  motivar  al  paciente  para  completarlo con éxito

REFERENCIAS

1.-  SCWARTZ; Dolor  Facial  y  Disfunción  Mandibular;  Editorial Mundi; p.p 246 - 249.

2.-  BHASKOR;  Patología  Bucal; Editorial Buenos  Aires, Argentina;  1977; p.p 500 - 501.

3.-  THOMA; Patología  Oral; Salvat  editores; Barcelona, España; 1973; p.p  1201 – 1209. 

4.-  SHAFER;  Tratado  de  Patología  Bucal;  4 ° Edición;  Editorial Interamericana; 1986; p.p   743 – 744.

5.- REGEZI; Patología  Bucal; Editorial  Interamericana  Mc Graw-Hill;  1991;  p.p 456.